Pendrakul
26-Jan-2008, 22:53
Tengo un cuento que contar
de caballeros valientes,
del infierno y su mazmorra
de un letargo que en rompientes
de un mal sueño se quebró
cuando estaba el sol presente.
Una historia de cobardes
tras la senda virtuosa
que no se aleja bastante
de las gentes temerosas,
se oye un grito de venganza
en la noche quejumbrosa.
Con espadas en parejas
y si no de cuatro en cuatro
llegaban para luchar
contra el mal estos soldados,
confiados en su fuerza
y por la razón guardados.
La luz sola les bastaba
para alumbrar el sendero
cuando se sufre la ira
de las llamas del averno,
cuyo nombre nadie dice
desde entonces en el reino.
Siempre juntos en la lucha,
siempre juntos hasta el fin,
hasta que el bien se impuso al mal,
pero nada quedó así
pues la traición consiguió
que el mal triunfase al fin.
Héroes bravos traicionados
por amigos, por el oro
que cegó sus mentes claras
con el brillo de tesoros.
Aunque el viejo hubiera muerto
el mal nuevo era el señor.
Los heroicos caballeros
dormían, llenos de paz,
y unas dagas en sus cuellos
ahogaron la luz vital.
Fue el honor asesinado
por esa avaricia impar.
Era lo bastante fuerte
para romper su promesa,
solo huía con el oro
de su heroicidad perversa.
En su soledad cayó,
murió solo en su proeza.
Lloran y plañen las viudas,
y los hijos por sus padres,
los bardos cantan tristes,
las doncellas lloros hacen
suspirando por los héroes
que ahora brillan fantasmales.
La guardia se hace eterna
para quien nada ha de ver
ni puede sentir la tierra:
para siempre han de temer.
La increíble ira llena
su esperanza de volver.
Cuando "uno para todos"
cambia a "todo para uno"
el alma herida no descansa
por la muerte de ninguno,
hasta que aparezca un héroe
que traiga la paz al mundo.
Todos entraremos juntos,
juntos todos moriremos.
Y así todos para siempre
mantendrán el juramento,
y ayudarán al que se atreva
a enfrentarse al mal perverso.
Este bardo no lo ha visto
pero si se lo han contado,
que estos bravos caballeros
volverán si les rezamos,
si hay canallas en el mundo:
volverán a exterminarlos.
de caballeros valientes,
del infierno y su mazmorra
de un letargo que en rompientes
de un mal sueño se quebró
cuando estaba el sol presente.
Una historia de cobardes
tras la senda virtuosa
que no se aleja bastante
de las gentes temerosas,
se oye un grito de venganza
en la noche quejumbrosa.
Con espadas en parejas
y si no de cuatro en cuatro
llegaban para luchar
contra el mal estos soldados,
confiados en su fuerza
y por la razón guardados.
La luz sola les bastaba
para alumbrar el sendero
cuando se sufre la ira
de las llamas del averno,
cuyo nombre nadie dice
desde entonces en el reino.
Siempre juntos en la lucha,
siempre juntos hasta el fin,
hasta que el bien se impuso al mal,
pero nada quedó así
pues la traición consiguió
que el mal triunfase al fin.
Héroes bravos traicionados
por amigos, por el oro
que cegó sus mentes claras
con el brillo de tesoros.
Aunque el viejo hubiera muerto
el mal nuevo era el señor.
Los heroicos caballeros
dormían, llenos de paz,
y unas dagas en sus cuellos
ahogaron la luz vital.
Fue el honor asesinado
por esa avaricia impar.
Era lo bastante fuerte
para romper su promesa,
solo huía con el oro
de su heroicidad perversa.
En su soledad cayó,
murió solo en su proeza.
Lloran y plañen las viudas,
y los hijos por sus padres,
los bardos cantan tristes,
las doncellas lloros hacen
suspirando por los héroes
que ahora brillan fantasmales.
La guardia se hace eterna
para quien nada ha de ver
ni puede sentir la tierra:
para siempre han de temer.
La increíble ira llena
su esperanza de volver.
Cuando "uno para todos"
cambia a "todo para uno"
el alma herida no descansa
por la muerte de ninguno,
hasta que aparezca un héroe
que traiga la paz al mundo.
Todos entraremos juntos,
juntos todos moriremos.
Y así todos para siempre
mantendrán el juramento,
y ayudarán al que se atreva
a enfrentarse al mal perverso.
Este bardo no lo ha visto
pero si se lo han contado,
que estos bravos caballeros
volverán si les rezamos,
si hay canallas en el mundo:
volverán a exterminarlos.