
Iniciado por
El hombre que ríe
Aparta la luz sepultada
del candil, la antorcha sin raidambre,(raigambre)
y escucha del echo de la noche enlutada
capturado en tu inflamada sangre.
Cuán serena es la medianoche, amor,
cuán tibios los vinentos donde el cuervo vuela,
donde el cambiante claro de luna, amor,
palidece en tu cieda retina, se congela.
Tu corazón a gritos me llama, anor,
lo oscuridad en tu seno ha abierto una brecha,
por la que corren los ríos de la sangre, amor,
en la que, sugerente, penetra esta endecha.
Amor, el calor que encierra tu pil en agonía,
puro como la sal, como la muerte devastador,
cabalda a lomos de la luna roja, en la lehanía,
desde la fosforescencia de tu aliento, tu estretor.