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Antiguo 16-Oct-2007, 14:43   #1
lynkx
Defensor de la luz
 
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Predeterminado Universo de los sueños perdidos

wenos dias!
soy nuevo en esto de los foros y la verdad es que me interesó mucho que en este foro pudieras opinar sobre las historias de otros y viceversa, la verdad es que aunque sea nuevo en esto de los foros, en escribir no soy tan nuevo, llevo 7 años dandole vueltas a la cabeza a una saga, y entre unas cosas y otras no he podido terminar un libro ni siquiera, no es que sea malo, sino que no me gusta lo que leo, no se si me entendeis, soy un mal crítico para mi mismo y me gustaria saber lo que piensan los demás sobre mi historia, sobre todo si la opinión viene de alguien tan entrado en el tema de la fantasia como lo son las personas que estan de usuarios en este foro (en serio no estoy haciendo la pelota, lo creo), así que sin mas dilación os dejo aqui parte del primer capitulo, se trata de un poco de historia, una introduccion.
1. El libro negro
“No hay nada como la fuerza de uno mismo y de sus sueños”
No se oía nada.
Con la respiración entrecortada agudizó su oído y se relajó. Atravesar los callejones hediondos y desiertos de Almorthk había sido fácil, allá no vivía casi nadie. El poderío de la ciudad se concentraba en su colosal fortaleza. Atravesarla iba a resultar de lo más complicado, conocía aquellos pasillos mejor incluso que su propio cuerpo, pero los que los recorrían también le conocían a él.
Inclinándose hacia un lado miró sobre su hombro y contempló el pasillo que aparecía al doblar la esquina. Estaba a oscuras, aunque su vista podía penetrar en la oscuridad tanto como la de un búho. También tanto como los dos guardias que se dirigían hacia él en su ronda nocturna. Rápido y sigiloso volvió a su posición inicial.
No podía permitir que lo descubrieran.
Cambió el peso de un pie a otro, como para preparar sus piernas para lo que iba a suceder, tomó aire y de un salto entró en acción. El vuelo de su capa fue el primero en delatarlo, pero los guardias estaban demasiado cerca como para reaccionar a tiempo. Pasó junto a los dos con una finta mortal, el roce del cuero y el acero siguió y después dos gruñidos ahogados y gorgoteantes.
–Las gargantas sesgadas no pueden gritar-se dijo mientras los cuerpos se resbalaban hacia el suelo.
Pegó el cuerpo contra la pared y se deslizó hacia la siguiente esquina. Estaba despejado.
Echó a correr por la galería, por suerte el camino era muy largo por lo que pudo avanzar con rapidez. Sus calzas de cuero endurecido solo producían un suave murmullo que acompañaba al susurro de su capa. La ligereza de su equipo le permitía correr a una buena velocidad sin ser oído apenas. Aunque ni siquiera eso hacía desaparecer la desazón que sentía en su cuerpo de pensar que toda la fortaleza posaba en aquel momento sus ojos en él.
Al acercarse a un pasillo secundario, extendía sus pensamientos para delatar el posible paradero de un enemigo. Se detuvo al encontrar al primero. Podía matarlo de una decena de formas, pero prefirió reservarse sus poderes, en sitios como aquel resultaba imposible reponerse. Esperó a que el centinela se dispusiera a doblar la esquina y entonces con un elegante y perfecto arco rebanó el cuello de su víctima. Su daga volvía a beber sangre.
Siguió corriendo con el mismo sigilo. No se detenía a ocultar los cuerpos, porque sabía que no serviría de nada, de todos modos comenzarían a perseguirlo muy pronto. Así que era mejor para cuando llegara ese momento, él estuviera muy lejos.
Hacía años que no recorría aquellos pasillos, pero no habían cambiado en absoluto. Era lo malo de ellos, eran demasiado confiados. Una buena sorpresa podría haber sido decisiva a la hora de frustrar su plan, aunque eso no significaba que la sorpresa no estuviera más adelante. Por este motivo extendía sus pensamientos varios metros más adelante, al fin y al cabo si por algo era famosa la fortaleza de Almorthk, era por sus sorpresas.
Sus pensamientos le alertaron, alguien estaba en el centro de un pequeño salón y parecía que estaba esperándole. Esperó y extendió aún más sus pensamientos, como suponía aquella sala era en realidad un ensanchamiento de varios pasillos. Estaba alumbrada con varias antorchas, por lo que descubrió a aquella figura expectante desde el final del pasillo. No hacía falta esconderse, sabía que estaba allí, de modo que desenvainó el largo y pesado mandoble que llevaba a la espalda. Avanzó con su arma dispuesta a danzar.
El extraño llevaba una armadura negra como la noche y una capa del mismo color. Su casco presentaba formas puntiagudas al igual que toda la armadura, y se movía con la soltura de una perfecta maquina engrasada e impenetrable. Con un gesto altanero descubrió su cabeza, su pelo negro calló en una cortina de oscuridad y ondeó como una bandera. Sus labios habían formado una sonrisa para cuando él entró en la habitación.
-Vaya Awkverith…-dijo el extraño acorazado ensanchando aún más su sonrisa- veo que sigues apestando a lobo.
Y sin mediar palabra el aludido atacó cargando con toda la fuerza de su mandoble por delante. Su contrincante consiguió detener el potente ataque descendente, pero bajó su defensa al ver sorprendido como el mandoble, mellaba considerablemente su espada allí donde este la mordía. El atacante aprovechó para ceder en su ataque y lanzar una patada contra el pecho resguardado del extraño, quién cayó de espaldas contra el suelo. Se deslizó unos metros haciendo chirriar la armadura puntiaguda contra la piedra y su espada tintineó varios metros atrás lejos de su alcance.
Desesperado, le arrojó a la cara el casco que todavía tenía en la mano, pero un golpe de mandoble lo estampó contra la pared con un golpe seco. El siguiente golpe de mandoble esparció la sangre de su adversario por todo el pavimento.
-Me llamo Knouls, gilipollas y ahora tú apestas a muerto.
Podía recordar la primera vez que estuvo entre aquellos muros. Por aquel entonces era el comandante Awkverith y habían convocado a todos los altos cargos para hablarles de su próxima campaña. En aquella enorme sala se dijeron muchas cosas, y todas ahora le parecían horribles.
“Khalaeth-comenzó diciéndoles Thuserol- es una tierra de grandes contrastes. En su mayoría desértica, pero nutrida por las aguas del Gran Rio. Sus riveras son fértiles, y las montañas que la rodean se caracterizan por sus extensos bosques. La capital es Zhicual, allí es donde se encuentra el rey, el esqueleto de toda su sociedad.
Según tenemos entendido, los Khalaethanos comenzaron siendo un pueblo nómada que recorría la ribera del Gran Río pescando. Con el paso del tiempo se fueron asentando a las orillas del rio, y fueron prosperando como grandes pescadores. En el terreno de la agricultura poco podían hacer pero sí que se hicieron con una importante industria ganadera. Pasaron pocos años antes de que tuvieran a su primer rey, que comenzó siendo el más sabio de los pescadores, aunque con el tiempo este puesto pasó a peores manos.”
Tenía que darse prisa, si ese estúpido sabía que estaba allí, la mitad de Almorthk podría estar al tanto. Envainó su mandoble, por ahora era mejor que usara solo la daga, prefería mantener su posición en el anonimato el mayor tiempo posible. Hasta que llegara al puente, eso sí ahora debería cambiar su itinerario, no quería tener un comité de bienvenida antes de entrar en la Torre.
Avanzó sigiloso, escogiendo pasillos oscuros y poco transitados; reptó por pasajes olvidados, hasta llegar a una de las escaleras que ascendían por el interior de la muralla. Fue entonces cuando se detuvo en un rincón para observar la situación. Tres soldados mantenían guardia al comienzo de las escaleras, podría matar a dos de ellos sin que gritaran, pero el tercero tendría tiempo de alertar a un buen número de soldados. Se le ocurrían varias ideas, pero todas demasiado cansadas, no le gustaba la idea de comenzar con trucos complejos tan pronto, prefería reservarse para el final, para lo que de verdad le eran útiles.
Observó su entorno, él se encontraba en un estrecho pasadizo frente a las escaleras. Era más bien un ventanuco que daba a un antiguo almacén, él se encontraba dentro del propio almacén pero de un salto se encontraría en el pasillo. La oscuridad le ofrecía la oportunidad de pasar desapercibido, aunque no podía tentar a la suerte. A ambos lados del ventanuco se extendía un pasillo largo y recto, que en realidad bordeaba toda la muralla formando un círculo. Por todo el pasillo había antorchas encendidas que alumbraban a los soldados, ahí estaba la clave.
-Esto va a ser fácil
Aspiró aire, lenta y meticulosamente, concentrándose en su olfato y en el tacto de las partículas de aire. Al mismo tiempo agudizó su oído, lo suficiente para escuchar el susurro del viento contra las paredes de su alrededor, contra la roca. Con toda esta concentración consiguió hacerse un esquema mental de todo el pasillo, con la sola ayuda del nítido flujo del viento que se movía lentamente. Se concentró en cómo se calentaba el aire en torno a las antorchas y ascendía lentamente, mientras el aire más frío ocupaba su lugar. Se concentró en este hecho.
Lo que iba a hacer, era aumentar la fuerza de entrada del aire frío para que las antorchas se apagaran. Solo tenía que variar la presión al final del pasillo y comenzar a acumular muchas partículas de aire, pero eso era mucho más fácil que atacar a los soldados con magia. Y de paso mucho más sutil, y en aquella ocasión prefería ser sutil.
Se concentró aún más y comenzó a fluir lentamente el viento que él mismo había invocado. A pesar de moverse tan lento, Knouls había esperado eso. Por ese motivo se alejó del lugar donde quería hacerlo soplar. El viento correría desde muy lejos a lo largo del pasillo y apagaría muchas más antorchas.
Esperó concentrando su poder, y conforme pasó el tiempo se escuchó un lejano murmullo que se fue acercando. Los primeros indicios del viento levantaron levemente el polvo acumulado en el suelo, y después solo hubo oscuridad.
Knouls desenvainó sus dagas y se lanzó contra sus enemigos. Usando su propia visión de lobo localizó a los soldados, y se lanzó contra sus gargantas con una danza fría y mortal. Antes de que pudieran gritar estaban muertos, y nuestro héroe siguió corriendo, ascendiendo las escaleras con el suave susurro de sus calzas de cuero bajo sus pies.
La escalera ascendía en una espiral vertiginosa a su alrededor pero él prefirió seguir corriendo concentrado en los escalones que tenía que ascender. En el siguiente piso no había guardia frente a las escaleras, era una medida que había tomado Lyzork en su antigüedad y que Leydorf había seguido al pie de la letra. Aún así debía ser precavido y usar tan solo pasillos secundarios para llegar al puente más cercano.
Llegó al rellano frente al pasillo y sin siquiera mirar se internó de un salto en la maraña de pequeños pasajes. Atrás en el pasillo dejó a un alborozado soldado que por casualidad pasaba por allí. Eso le hizo correr más, debía llegar cuanto antes al puente, antes de que volvieran a dar la nueva orden.
Tras unos minutos de incansable carrera salió a otro pasillo amplio. Giró a la izquierda y desenvainó su mandoble para aniquilar a uno de los guardias del puente. Con una floritura que mandaba al traste la idea de que un mandoble era difícil de manejar, lanzó un ataque descendente que cortó al soldado restante desde el cuello hasta la cintura. Se echó velozmente el arma al hombro y siguió corriendo hacia el puente.
Mientras corría miraba a su alrededor. Se había abierto una gran extensión de aire libre ante él, la muralla los rodeaba, pero era tan enorme que el espacio que dejaba entre ella y la torre era inconmensurable. Un millar de puentes cruzaban aquella extensión de espacio vacío, y bajo ellos un abismo de oscuridad impenetrable se abría. Las enormes figuras aladas de los nouros guardianes se veían por doquier. Una de ellos descendió con lentitud hasta ponerse delante de él impidiéndole el paso y desafiándole a cruzar el puente.
Knouls siguió corriendo, pero dejó caer al suelo su mandoble y mientras corría lo fue arrastrando. Dejando una estela de chispas anaranjadas tras él.
Matar a un nouro guardián con un mandoble como ese iba a ser imposible, era hora de utilizar sus dotes de maestro sableador. Concentró su poder en aquel mandoble, que se vio imbuido por una luz azulada. El mandoble ya no dejaba una estela de chispas tras él, sino un surco en la piedra del puente que se iba haciendo más y más grande.
Al verlo tan cerca y con poca facilidad para maniobrar, el nouro le lanzó un zarpazo que el sorteó. Cayó sobre el brazo del nouro en su finta y de un salto se arrojó contra el cuello descargando todo el poder de su mandoble contra él. El filo mordió la dura coraza de la bestia y la atravesó con un zumbido, internándose en la carne y destrozando todo lo que encontraba a su paso. Gracias a la velocidad de su ataque, Knouls pudo seguir corriendo por el cuerpo de su víctima hasta llegar a la cabeza. Apoyó uno de sus pies en la parte de atrás de su cráneo y saltó, volando unos diez metros antes de caer con una voltereta en el pavimento del puente.
El nouro estaba a sus espaldas y frente a él la negra superficie de la torre en la lejanía.
El estruendo del nouro al caer muerto le acompañó mientras echaba a correr de nuevo. Algo llamó su atención desde la derecha, un zumbido ensordecedor que él conocía bien. Con un salto realizó otra voltereta pegando su cuerpo lo más que pudo al suelo, mientras la enorme silueta de un nouro pasaba justo sobre él, con el furioso estruendo de sus alas.
-¡Odio que hagan eso! ¡Venid acá si tenéis huevos!
Lo malo fue que varios nouros le hicieron caso y comenzaron a lanzarse contra él puente, acercándose vertiginosamente a donde él estaba. La furia de la venganza los instigaba a arriesgarse más por lo que sus ataques eran muy precisos y veloces. Knouls intentó correr pero la enorme mole de un nouro pasó ante él y casi lo derriba, dio un paso atrás y desde otra dirección otro nouro arremetió a sus espaldas arrojándolo al suelo. Por suerte solo era un ala lo que le había golpeado la espalda.
-¡No teníais porque tomároslo en serio!-les gritó a los nouros- ¡Era solo una forma de hablar, pero ya que insistís, lucharé contra vosotros!
Knouls echó mano a una de las bolsas que colgaban de su cintura, una bolsa grande y pesada, de cuero negro. De ella sacó una fina y larga cadena de acero, en cada eslabón había dibujadas una serie de runas en oro. Aquellas runas eran de dos tipos, una runa era de sellado para hacer la cadena irrompible y la otra era de fluidez mágica para hacer que su propia magia pudiera fluir por ella. De hecho su propio mandoble estaba surcado por runas de fluidez mágica, así conseguía que el acero no se quemara con el uso de la magia. El extremo de la cadena estaba rematado por un guantelete de acero al que estaba íntimamente unida la cadena.
Se colocó el guantelete, seguido por el tintineo de la cadena contra el suelo de piedra. Después comenzó a hacerla oscilar mientras la imbuía con su poder, la cadena comenzó a brillar con el mismo halo azul. Mientras tanto Knouls danzaba con ella girándose y agachándose, vigilando a los seis nouros que se le habían encarado y esperando que no se le unieran más.
Un nouro se lanzó de frente contra él, lanzando un ensordecedor rugido. Knouls dribló se agachó y esquivó la dentellada, mientras el nouro pasaba sobre él con toda la furia de haber sido evadido. Usando toda su destreza lanzó contra el antebrazo de la bestia su cadena que lo rodeó varias veces antes de quedarse firmemente anclada, el simple contacto ya estaba quemándole la carne. Cuando el nouro terminó de pasar, Knouls se incorporó puso parte de su poder en anclar los pies al suelo y tiró de la cadena.
Tenía que tener un equilibrio perfecto, la cuestión de todo estaba en la cadena, para terminar su ataque tenía que concentrar su poder en el extremo de la cadena que estaba en contacto con el nouro. Y una vez hecho esto hacerlo cortar la carne al mismo tiempo que él tiraba para recoger la cadena. Pero también eran importantes la unión de los pies con el suelo, no debía ser muy débil porque sino volaría detrás del nouro, ni tampoco muy fuerte porque entonces su cuerpo se podría partir por la mitad debido a la fuerza.
La cadena cortó limpiamente el musculo y el nouro horrorizado ante todo aquel dolor desvió su vuelo y se chocó contra el puente, intentó agarrarse a su borde para no caer, pero la sangre lo hizo resbalar y cayó irremediablemente impactando contra el puente del piso inferior, los nouros que lo custodiaban miraron hacia arriba para averiguar qué había pasado. Y ascendieron dos para inspeccionar la zona.
Los otros cinco nouros atacaron sincronizados, casi simultáneamente y hacia donde él se encontraba. De un salto esquivó al primero y se situó sobre él, lanzó la cadena contra su hombro y tiró de ella mientras culminaba su salto. Impulsado en su caída, desenvainó el mandoble, y aun sosteniendo la cadena, lo mantuvo ante él para caer con toda su fuerza contra el cuello del nouro. Le partió el espinazo y volvió a saltar de nuevo, dejando una gruesa estela de sangre tras él.
Mientras ascendía concentró aún más poder en sus armas, que quedaron rodeadas de un halo verde intenso. Al segundo atacante lo atacó con el mandoble, dando una voltereta en el punto más alto de su salto, y provocándole una herida mortal a lo largo del lomo. Con otra patada se impulsó de nuevo contra el siguiente nouro, a quien le sesgó la garganta de una forma tan brutal que casi lo degüella. Lanzó su cadena contra el cuarto y le acertó en la articulación del ala, con un fuerte tirón el ala se desprendió del cuerpo del nouro que intentó volar en vano. Mientras el cuerpo del monstruo caía, él aterrizó en su espalda y se lanzó contra el quinto de ellos. Rodeó su cuello con la cadena y tomó tierra sobre él, manteniendo la cadena tensa.
-Si valoras tu vida, será mejor que me lleves a lo alto de la torre. Si no, te mataré lentamente hasta que accedas a hacerlo, y te aseguro que puedo ser muy persuasivo. –Para hacer hincapié a esto último le clavó profundamente el mandoble en la espalda, el nouro rugió de dolor.
– ¿Captas la idea?
El nouro comenzó a ascender inmediatamente en espiral alrededor de la torre. Los dos nouros que habían ascendido a vigilar la situación los flanquearon, y casi simultáneamente muchos más, una docena de ellos rugiendo, lanzándole coletazos y dentelladas que él intentó esquivar caminando por la espalda del nouro a la vez que driblaba y fintaba. Cuando un coletazo le silbó junto a la oreja supo que no podía seguir así.
Al siguiente nouro que se acercó con la boca abierta dispuesto a devorarlo, le lanzó una bola de energía plateada que le acertó en plena boca y le explotó la cabeza prácticamente. El nouro cayó sin remedio hasta sumergirse en el vacío.
Se mantenía en equilibrio manteniendo firmemente sujeta la cadena con la mano derecha, y con la izquierda lanzaba bolas de energía contra los nouros. La cantidad de energía que necesitaba tenía que ser muy alta para poder atravesar la coraza de los nouros guardianes. Por lo que esta forma de ataque era agotadora, pero no tenía otra forma de atacar, el mandoble no tenía tanto alcance y la cadena la necesitaba para mantenerse sobre el nouro y amenazarlo. Se alegraba de haberse reservado anteriormente en el uso de su magia.
Los nouros caían a su alrededor como moscas, y otros nuevos nouros se le unían a la persecución. Era una tarea muy ardua que pocas personas podían hacer, pocos tenían tanta reserva de poder y tanta precisión en sus ataques. Y aún menos eran capaces de liberarla con la mano izquierda mientras que con la derecha mantenía otro flujo de poder. Posiblemente él fuera el único que podía hacerlo, y eso se lo debía a que había tenido un gran maestro.
En la piedra lisa y oscura de la torre aparecían aquí y allá balcones y miradores donde los soldados vigilaban con arcos y ballestas prestos a ser utilizados. Procuró mantenerse alejado de ellos, aunque después de la primera andanada y unas cuantas saetas en los brazos y en las alas, el propio nouro lo hizo por sí mismo sin que Knouls se lo pidiera “amablemente”.
La superficie de la torre plana de la torre se detuvo antes de lo que había esperado, parecía que el nouro había sido eficiente. Bajo sus pies apareció la pequeña muralla en la que culminaba la torre. Una muralla pequeña que unía siete pequeñas torres en las que culminaban las aristas de la torre mayor. En el centro del heptágono que formaban se encontraba una torre más gruesa aunque no muy alta, Knouls hizo aterrizar al nouro en la base de aquella torre solitaria. Al bajarse dejó libre al nouro. Al principio pareció que iba a atacarle, pero se lo pensó mejor y se fue, tenía suerte de que Knouls cumpliera sus promesas.
Knouls guardó la cadena en su bolsa y se dirigió a la puerta negra que le conduciría al interior de la torre. Nadie estaba de guardia, aunque no por ello envainó el mandoble. Allí todos los pasillos eran anchos y estaban bien iluminados por antorchas. No encontró a ningún soldado en su camino a la biblioteca, aquello le daba muy mala espina. Casi sin pensarlo volvió a recordar aquella primera ocasión en que estuvo allí.
“Los khalaethanos –proseguía Thuserol –tuvieron por aliados durante mucho tiempo a los náhekor, llegados desde el mundo montañoso. Como ya sabéis es un pueblo pacífico, pero muy filosófico por culpa de la corrupción del rey y de una guerra civil, este pueblo rompió la alianza con el reino khalaethano y apoyó a los rebeldes. Actualmente existe una alianza entre los náhekor y los rebeldes a quienes pertenecen nuestras más poderosas y odiadas enemigas. Pero no os preocupéis, el reino khalaethano también las odia, ¡y su odio nos ayudará en la batalla final contra el bien!”
Aún diez años después podía recordar los vítores y las fiestas que siguieron a aquel discurso, y las atrocidades que se hicieron. Pero no podía pensar en eso, estaba allí para hacer algo contra aquello, estaba allí para nivelar la balanza entre el bien y el mal y para ello tenía que encontrar el libro negro, aquel libro que él mismo había ayudado a escribir años atrás.
La biblioteca se presentaba oculta en las tinieblas. Las estanterías ascendían hasta el techo y los últimos estantes estaban inmersos en la completa oscuridad. La luz que atravesaba la puerta era insuficiente para alumbrar siquiera la entrada. Sus ojos de lobo penetraron en la oscuridad y entonces le vio, oculto en un manto de sombras estaba Thuserol y pasaba distraído las páginas de un grueso tomo.
-Parece que todo lo que buscabas era este libro, ¿no es así Awkverith?-dijo con una voz fría e indiferente.
-El libro negro…
-Así es, ¿sabes lo que nos has costado? ¿a nosotros? ¿a tus antiguos compatriotas?-preguntó la sombra acercándose un poco más a él.
-Bueno…según creo algo así como medio centenar de nouros guardianes, una docena de soldados y alguien que se creía un superior… ¿cómo se llamaba por cierto?-contestó Knouls con toda la indiferencia que pudo. Hasta el nombre de aquél hombre a quién le había reventado la cabeza le parecía más interesante que aquello.
-Berkas…
-Era un autentico inútil, el único musculo que sabía usar bien era la lengua.
-No era el mejor…-dijo Thuserol con una carcajada leve.
-¿Y tú eres mejor desde la última vez?
-¿Porqué no vienes aquí y lo averiguas?
-¿Sabes? Creo que toda la mierda que me he cargado ahí atrás vale mucho más que tú, hasta el propio Berkas… no quiero perder el tiempo contigo…llego tarde a una cita- dijo Knouls mientras echó a andar hacia el libro negro.
Thuserol desenvainó su espada y se interpuso entre él y el libro en posición desafiante. Al parecer quería pelea, lo había supuesto desde un principio. Con parsimonia desenvainó el también su mandoble, y esperó una carga que no sucedió.
-Si quieres conseguir el libro tendrás que venir tú a por él.
De un salto se abalanzó contra él en un ataque formidable y poderoso que Thuserol pudo detener. Una lluvia de chispas iluminó la estancia mientras los dos guerreros forcejaban por tomar el control de la situación. Desvió el peso de su cuerpo de modo que el mandoble resbaló por el filo de la espada, mientras él se desplazaba a la derecha siguiendo la trayectoria de su arma. Avanzó el pie y mantuvo su posición terminando el movimiento de su espada con un arco horizontal acompañado de un giro, directo al estómago de Thuserol. Aunque su enemigo ya no estaba allí y el que se llevó el impacto fue el pedestal del libro negro. Una lluvia de astillas y madera destrozada los envolvió, mientras que el libro volaba por los aires.
Ambos lo miraron y se abalanzaron sobre él, pero con una fuerte patada Thuserol mandó unos metros atrás a Knouls y atrapó el libro con la mano izquierda. Knouls tan pronto como su cuerpo dejó de desplazarse por el golpe, se lanzó de nuevo a la carga. Le lanzó a su oponente una rápida secuencia de ataques que él supo interceptar con destreza, mientras intentaba alcanzarle usando de nuevo sus patadas. De un salto ambos atacantes se separaron y se miraron con odio mientras respiraban con dificultad.
-¿Por qué no usas lo mejor de ti? ¡Oh claro! El libro es muy débil a tu magia, en cambio la magia oscura no puede hacerle nada, parece que estas en desventaja, a no ser que usaras la magia oscura. ¿Recuerdas como se hace?-le dijo con sorna Thuserol.
-Si…aunque no quiero caer en los viejos vicios.
Con un salto inició Knouls la nueva ofensiva, realizando un molinete con las piernas a la vez que giraba el cuerpo. Al caer atacó primero con el mandoble, Thuserol se defendió alzando su espada, por lo que Knouls quedó sobre él boca abajo. Aunque pareciera que había logrado bloquear el ataque, la extraña inercia del giro logró su efecto y Knouls descendió a espaldas de Thuserol alcanzándole con una patada en la lumbar.
Con un gruñido su enemigo se vio proyectado hacia delante y cayó de rodillas, rápido como un gato le arrebató el libro negro y lo guardó en una bolsa de cuero negro que tenía preparada para él.
Viendo que su enemigo estaba derrotado, se dio la vuelta para salir de aquel lugar, antes de que pudiera reaccionar.
-Probablemente te haya movido una o varias vertebras, has perdido. Pero no tengo intención de matarte, con un ataque como el que has recibido dudo mucho que vuelvas a luchar en mucho tiempo. Ese será peor castigo, el saber que verdaderamente eres tan mierda como ese Berkas.
-¿Te crees que un ataque tan patético como ese va a poder derrotarme?-preguntó Thuserol a sus espaldas mientras se levantaba.
-Tenía una vaga esperanza.
-¡Pues ahora yo voy a destruirla!-dijo con furia mientras que invocaba su poder y lo lanzaba contra él en forma de una bola oscura de energía.
Knouls atrapó la bola a pocos centímetros de su pecho y la mantuvo ante él mientras esperaba lentamente, sin forzar el gesto. La bola comenzó a aclararse, hasta pasar al gris, y luego a un blanco como el de las bolas que había utilizado anteriormente. Con una fuerte sacudida de brazo le lanzó la bola a su oponente.
-La energía en el mundo es una sola, por lo que puede transformarse pero nunca cambiará su esencia, si dominas la esencia dominarás todos los tipos de energía y podrás cambiarlos a voluntad. Tan rápido como quieras, yo esta vez lo he hecho más lento para que pudieras percibir el cambio-dijo Knouls mientras la bola de energía impactaba contra el pecho de Thuserol y lo tiraba de espaldas.
Knouls comenzó a andar hacia el fondo de la biblioteca, allá donde un halo de tinieblas se extendía. Sus pasos resonaban en la bastedad de la sala, y volvían huecos, sin vida. Caminaba sin prisa, pues sabía que Thuserol no tardaría en levantarse y perseguirle, no quería cansarse antes de regresar a la lucha. En la lejanía escuchó un murmullo, y después el repiqueteo nervioso y rápido de unos pasos que se acercaban más y más. No le hizo falta volverse, sabía que él delataría su posición.
-¡No me des la espalda! ¡Nadie me da la espalda y sale vivo!-gritó Thuserol a su espalda, en ese momento Knouls giró y detuvo el ataque, aunque algo salió mal y tuvo que apoyar la rodilla en el suelo frente al poder de Thuserol.
Alzó la mirada y descubrió lo que pasaba. La hoja de la espada de Thuserol estaba rodeada de un aura oscura y tenebrosa, que parecía oscurecer aun más la atmosfera. El podía imbuir con su poder oscuro aquella espada, al igual que él hacía con su mandoble, y en aquel momento no había hecho lo mismo con su arma, por eso estaba en aquella difícil situación. Tendría que utilizar mucho poder para tener alguna posibilidad.
-Al parecer la magia oscura puedes hacerla blanca, pero no el poder latente en una persona…-dijo con una sonrisa Thuserol.
-Para eso tengo mi propio poder-intentó parecer convencido, pero la cuestión es que había gastado mucho poder en abrirse paso a base de bolas de energía.
Convocó su poder, y se concentró con todas sus fuerzas. Con una mano sujetaba el mango del mandoble, y la otra la apoyaba en su hoja, así frenaba más fácilmente aquel arrollador ataque. La hoja del mandoble cambió lentamente del azul al verde, que se fue haciendo más claro hasta llegar a un amarillo fuerte, luego a un anaranjado llameante y después a un rojo sangriento que iluminó la habitación. Knouls se irguió lentamente mientras Thuserol luchaba por oscurecer más aún su arma, el peso de su lucha pudo sentirlo en el filo de su mandoble.
Se sorprendió sobremanera cuando vio que el arma de su rival comenzó a engullir el aura roja de su arma, tal era su poder oscuro. Antes de ceder, Knouls por segunda vez niveló su hoja y la espada de su enemigo resbaló por ella. Mientras la espada caía, el apoyó su mano izquierda en el suelo y lanzó una patada contra el costado de Thuserol, pero él lo sujetó sorprendentemente rápido por el tobillo y lo lanzó con una fuerza inhumana contra la estantería más cercana.
Impactó unos tres metros sobre el suelo, rompió las tablas de madera de las baldas y comenzó a caer reventando la madera a su paso y haciendo que una avalancha de libros le siguiera. Cayó contra el suelo con un ruido seco y sobrecogedor, y después se vio sepultado por un centenar de libros. El enorme montón de literatura no se movió y Thuserol se acercó con paso seguro, revolvió un poco entre los libros y le arrebató la bolsa de cuero a Knouls, que se quejó débilmente.
-Será mejor que me quede con esto, se lo llevaré a Leydorf a ver qué le parece que se lo hayas intentado robar. No creo que se alegre mucho, puede que hasta te mate- y con paso ligero se dirigió hacia el final de la biblioteca, triunfante.
__________________
Hubo otras épocas en que viví simplemente porque necesitaba vivir. Pero ahora vivo porque soy un guerrero y porque quiero un día estar en la compañía de Aquel por quien tanto luché.

Última edición por lynkx; 28-Jan-2009 a las 00:05
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Antiguo 16-Oct-2007, 16:38   #2
susana-eevee
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Bienvenido LynKx, ya he leido tu relato y creo que tienes una historia muy interesante que contar. Creo que si le quitas el primer párrafo que escribistes ayer y las frases donde te diriges al lector ya tienes un buen prólogo. El único consejo que te puedo dar respecto a tu inseguridad y al abandonar lo que escribes es que intentes centrarte en las pequeñas metas. Por ejemplo, el comenzar un primer capítulo presentando unos personajes, un lugar y una situación. Con tener una idea general de la historia que quieres contar es suficiente, no te lies desarrollando toda una saga en tu cabeza antes de plasmarla en el papel. Eso hará que en los primeros capítulos pienses que la historia no avanza lo suficiente. Ya ves, si necesitas lectores o ayuda para tu libro, puedes contar conmigo.

Uy, acabo de ver tu repuesta a mi tema, gracias. Como ves yo también necesito que me lean y me critiquen. Es una buena forma de aprender y superarse para los que estamos empezando. Un saludo.
susana-eevee está desconectado   Responder Citando
El siguiente Usuario da las gracias a susana-eevee por este Post:
lynkx (27-Jan-2009)
Antiguo 16-Oct-2007, 21:08   #3
martuca
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Bienvenido al foro LynKx,
Como bien dice Susana-eevee yo quitaría las frases donde te diriges al lector. Por lo demás me parece que tienes una buena historia que contar. Sigue dándole vueltas y, sobre todo, sigue escribiendo, que es la mejor manera de aprender.
un saludo
__________________
Cuando los cascos retumban y las espadas cantan, no hay refugio ante la tormenta.
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lynkx (27-Jan-2009)
Antiguo 16-Oct-2007, 22:13   #4
aoshi_chan03
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Pues ¿qué puedo decir? Primero, estoy en desacuerdo con los compañeros martuca y susana-eevee (que por cierto, ¡hola compañera!, creo que nos hemos dirigido palabras en otro foro): siento que dirigirnos al lector es una manera acertada de crear enganche con éste...Personalmente, amo dirigirme a los lectores porque se interactúa con ellos, y no se tiene sólamente la experiencia o relación escritor-texto (que ya de por sí es muy rica), sino que también está la relación escritor-texto-lector. Me parece que es más divertido escribir de esta forma (o al menos yo me divierto más, pues considero importantísimo que el escritor se divierta con su propio texto). Por eso te felicito por intentar esa interacción...quizá aún le falta pulir, ¡¿pero qué puedo saber yo?! También soy una chiquilla aprendiz a escritora...

También quisiera comentar que vi muchas oraciones que podrían ser en realidad dos o tres. No creo que sea muy buena idea dar tantas ideas en una sola oración, o al menos esa es mi humilde opinión (la verdad, es que yo también peco de esto, y pues intento evitarlo).

Por lo demás, ¡Genial!, es una historia que me encantaría seguir leyendo y comentando , pues creo que todos podemos crecer con la lectura a otros y los comentarios mutuos. ¿No tendrás un blog? A veces esos sitios personales son espacios valiosísimos para compartir tu historia con los demás, pues puedes publicar lo que quieras, y es tu espacio, un sitio en el que te expresas y los demás pueden leerte...Te aconsejo de verdad que hagas uno (en caso de que no lo tengas), pues a veces hasta es más fácil seguir la lectura en un blog que en un foro, aunque también es bueno saber valorar espacios de interacción tan valiosos como éste.

Felicidades por este capítulo, ¡sigue adelante, porque talento no te falta!
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Antiguo 17-Oct-2007, 21:24   #5
lynkx
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Chicos, el antiguo capitulo 1 lo he borrado, y lo he cambiado por el nuevo, me gusta mucho más, de todos modos tengo muy en cuenta los comentarios que me habeis dejado en el antiguo. En serio sois lo mejor!
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Hubo otras épocas en que viví simplemente porque necesitaba vivir. Pero ahora vivo porque soy un guerrero y porque quiero un día estar en la compañía de Aquel por quien tanto luché.

Última edición por lynkx; 14-Oct-2008 a las 20:57
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Antiguo 17-Oct-2007, 22:06   #6
susana-eevee
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Lynkx, espero que lo que has puesto forme parte de una introducción o prólogo a tu libro y no de un verdadero capítulo. Los acontecimientos que narras se suceden muy rapidamente y no hay descripciones... Un saludo.
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Antiguo 18-Oct-2007, 15:06   #7
lynkx
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Por supuesto que se trata de un capitulo introductorio Susana, resulta que mi historia es la unión de varias aventuras en varios"mundos" por eso decidí explicar lo que pasaba en uno de los mundos más complejos, además de que quería explicar el comienzo de algo que luego tendrá mucho de que hablar a lo largo del libro, algo que se criticará mucho. Pero no te preocupes, descripciones más a delante habrá muchas, pues son muchas las cosas que hay que describir.
Espero que por lo demás te haya gustado, sigue leyendo si quieres, puede que lo que leas te guste pues más adelante se vuelve más oscuro y sin duda más imaginativo, nunca me ha gustado escribir sobre cosas de las que ya se hubiera escrito como dragones, elfos, enanos, intento siempre ser original y gracias a ello he conseguido una historia original. Solo espero que haya despertado tu interés.
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Antiguo 24-Oct-2007, 14:47   #8
lynkx
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Como ya he dicho antes, eso solo era un capitulo introductorio, y con eso casi no se puede comentar nada de la forma de narrar o de describir de un escritor, por eso les dejo aqui el segundo capitulo, es sobre todo una descripcion psicologica de una de las protagonistas, aunque tambien se empieza a narrar algo de historia. Los dialogos en cursivas como ya vereis se trata de conversaciones entre las distintas partes de la mente de la prota. Espero que os guste y me dejeis un comentario.
2. Buitres bajo el cielo.
El mas leve cambio puede variar nuestro destino
Para cuando los rayos del sol aparecieron sobre las Sierras Aullantes, Laura ya estaba despierta y con la ropa puesta. Consistía en una ropa larga y que se ajustaba a su cuerpo, de un color castaño y un tejido muy transpirable. Llevaba sobre esta ropa una gabardina de un color mucho más claro, semejante al de las arenas del desierto, que ataba a su cuerpo con unas largas correas de cuero. El conjunto se completaba con un par de botas hechas por los náhekor y que poseían una increible resistencia.
Sacó su catalejo para otear el horizonte, buscaba algún indicio de que un viajero había caído aquella noche, aunque lo hizo más por honrar a la persona que se lo enseño que por encontrar algo, pues sabía que nadie iba a caminar por aquella ruta abandonada.
Su nombre era Laura y su tarea era auxiliar a los viajeros que seguían utilizando la ruta económica que iba desde Zhicual hasta Xhenara. Antes aquella ruta había sido muy transitada, cuando no se sabía como superar la corriente del Gran Río; puesto que gracias a esa ruta podían atravesar el desierto y ahorrarse miles de kilometros de caminata, que era lo que tendrían que recorrer si continuaban el curso del río desde tierra.
Por esa razón, antes de que llegaran los náhekor se construyó aquella ancha carretera de piedra blanca y lisa, y en torno a ella se irguieron muchos pueblos que subsistían gracias a lo que recibían de las grandes carabanas que se hospedaban en sus posadas y comían su comída. Se escabaron pozos profundos para la estracción del agua fresca que había en el subsuelo.
Después de que los náhekor descubrieran como viajar rio arriba , la ruta se siguió utilizando aunque con menos frecuencia. Los que la utilizaban eran aquellos mercaderes lo bastante pobres como para no poder comprar un barco o alquilar sus servicios. De este modo la ruta fue cayendo lentamente en el olvído. Pero quedó olvidada por completo el día en que llegó a oidos del rey que los rebeldes se habían asentado en Xhenara. Aquel mismo día emprendió una campaña en la que se dedicó a mancillar los motivos por los que Lydia se rebeló, asegurando que había sido en contra del bien de Khalaeth. Con todo esto nadie quiso acercarse a Xhenara y la ruta fue olvidada, dejando que las tormentas de arena arrasaran todo lo que antes había sido propiedad khalaethana.
Pero, su maestra le comentó que las lynas sabían de gente que todavía utilizaba aquella ruta, y que por eso habían hecho que algunas de las suyas habitaran en el desierto e hicieran lo posible por salvar las vidas que el desierto se tragaba. Su maestra había sido una de ellas, y ella también lo fue, después de que a los siete años ella la salvara de morir deshidratada.
Volvió a otear el horizonte, y esta vez si que encontró algo. Allá, al norte, unos diminutos puntos negros iban y venían a unos centímetros sobre el horizonte. Aquello era lo que buscaba. Con total seguridad, aquellos buitres estarían observando a un viajero inconsciente, desde la seguridad de sus corrientes aéreas.
Tenía que darse prisa y llegar allí antes de que, aquellas aves carroñeras cayeran sobre aquel personaje desafortunado; puesto que de no hacerlo se lo encontraría devorado vivo.
Corrió al pozo y llenó unos odres de agua que se colgó a la espalda. Tras esto se acercó hasta la carretera de piedra lisa, que corría junto a su cabaña y comenzó a andar hacia el norte, esperando que el viajero hubiera seguido aquella misma ruta.
Fue un largo trayecto. El sol caía pesadamente sobre ella, y correr o andar deprisa estaba fuera de los planes de cualquier persona cuerda que se encontrase en un desierto. Su maestra le había enseñado como podía disminuir los efectos del calor, y se trataba de alejar la mente del extenso desierto, y eso fue lo que hizo: se dedicó a recordar a su maestra.
-¿Recuerdas a la maestra, Laura?-preguntó una parte de su mente.
-Como no recordarla, no he dejado de hacerlo desde aquel fatídico dia-respondió otra parte de su mente.
-Por favor no te lastímes con recuerdos amargos, no te harán ningún bien.
-Como no hacerlo si su muerte fue por mi culpa, como no hacerlo si no….le hice caso.
-¿Recuerdas cuanto le gustaba contarnos leyendas e historias del desierto?
-Si, y eso hace que cada vez que mire el desierto su recuerdo me golpee como una poderosa maza en el interior de mi mente.
-No tienes por que negarlo, yo también lo he sentido, al fín y al cabo tambien soy parte de ti.
-Ya pero……
-Tu recuerdo es el único que nos hace sentir mal, yo intento recordar lo bueno que había hecho ella por nosotros, pero tu tan solo te empeñas en mortificarte por ello, en encontrar malos recuerdos donde solo había buenos.
-No es asi, es solo que…….
-¿Qué?¡¿Que es lo que sucede?!-su conciencia parecía enfurecida, su corazon terriblemente entristecido.
-Perdimos dos madres, ¿acaso no lo recuerdas?Una nos expulsó del hogar, otra se murió por nuestra culpa, ¡acaso no lo entiendes!

Pero su conciencia si lo entendía, incluso más que ella, pero no pudo responderle. Hacía años que habían llegado a un mutuo acuerdo, hacía años que habían tejido una extensa red en torno a aquellos recuerdos…aquellos recuerdos dolorosos anteriores a su llegada al desierto. Y ahora tan solo recordaban algunas cosas, solo aquellas que le había contado a su maestra cuando llegó, aquellas que había podido comprender a la edad de siete años, como que su madre la había obligado a huir del hogar.
Y en cuanto a su maestra, las había acogido como aprendices, aunque ambas, su corazon y su conciencia, sabían que había sido más una madre para ella que una maestra. Tan solo era que la llamaban maestra, porque para su corazon el llamarla madre la habría igualado con la que dejaron atrás. Tan solo ella era capaz de comprender cuanto tenía que haberle dolido la comparación a la otra parte de su mente.
“Dolor, tan solo dolor, demasiado dolor en recordar lo pasado, demasiado en alimentar las fauces de la nostalgia. Soledad, ese sentimiento oculto que aflora cuando lo perdemos todo y nada nos queda salvo la identidad, identidad que nadie conoce pues solos estamos, pero que necesitamos para no perder las últimas huellas de cordura.”
“Había vivido desde hacía dos años entre las sombras de su mente, acurrucada en el frío rincon de la responsabilidad ante la muerte del único bastón, que la mantenía erguida ante la adversidad. Desde hacía dos años se había arrastrado cual ser infeliz y aplacado por un ente superior, el tiempo, quien había alimentado su propia discordia y había atizado los fuegos de su guerra interior.”

Tan absorta estaba en sus pensamientos que no sintió la sed ni el calor, ni siquiera podía ver con claridad el camino a causa del calor y la falta de agua. Arrastraba los pies con lentitud y pesadez por un incomprensible cansancio. Era extraño, nunca le había pasado algo así, era como si hubiera caido bajo el efecto de un hechizo, como si la hubieran bamboleado hasta marearla por completo, y después la hubieran echado a andar, sin permitirle siquiera detenerse a recuperar el equilibrio. Bajo estos efectos no pudo evitar tropezar con una piedra suelta y caer al suelo dolorosamente.
Un velo oscuro cayó sobre ella, la consciencia abandonó su torrente sanguíneo a medida que el sueño se extendía por su cuerpo como un veneno que paralizaba los miembros. Antes de cerrar pesadamente los párpados, hubiera jurado ver una silueta a lo lejos, una silueta humana que tenía un brazo extendido y la mano abierta hacia ella.
¿Acaso él era quien la había hechizado?
__________________
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Antiguo 24-Oct-2007, 15:14   #9
silmaril
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Hola linkx.
Tienes madera para haceruna buena historia. Sólo tienes que equilibrar las descripciones de los hechos con las de los lugares que expones, intercambiar ideas y diálogos. No escribes nada mal, pero te aconsejaría que hicieran un índice de capítulos para tu libro y a partir de ahí hagas un esquema aproximado de los que va a ser. Por supuesto, esto sólo es para guiarte, ya que los personajes se te revelarán y harán lo que ellos quieran, a todos los escritores les pasa, pero tendrás más o menos una idea de qué poner en cada capítulo, quién hablará y qué descripciones son ideales en ese sitio.
Anímate a seguir. Nos leemos por aquí.
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lynkx (27-Jan-2009)
Antiguo 12-Nov-2007, 19:42   #10
lynkx
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Predeterminado Re: Universo de los sueños perdidos

Como ya me dijo Silmaril tengo que prestar atencion a las descripciones, y creo que este es un buen capitulo para hacerlo. Es un tanto largo asi que he tenido que cortarlo por la mitad mas o menos, luego os dejare la otra parte por aqui, dentro de unos dias si veo que mucha gente se lo ha leido o me ha comentado.
3.Una nueva oportunidad
“En ocasiones lo único que necesitas para seguir tu camino es que alguien te tienda su mano”
M
ientras todo esto pasaba con Laura, a millones de años luz de ella, en otro mundo por completo diferente al suyo, un sol diferente se alzaba sobre un horizonte distinto. Y sus rayos fueron los que reptaron entre las ondeantes cortinas mecidas por el viento, y se posaron sobre el rostro de Ihsa que, enmarcado por aquella larga y rizada cortina de pelo negro, descansaba sobre una mullida almohada en un lecho blanco. El viento otoñal fue más bien quién la despertó con su fragancia, y no la fría calidez de los de los rayos del sol al amanecer.
Se desperezó alejando el sueño noctarniero, que cual mariposa reboloteó junto a ella antes de desaparecer junto a la ventana. Y mientras recuperaba la visión que el largo sueño le había arrebatado como desesperado ladrón, cayó en la cuenta del pequeño sobre abultado que descansaba sobre su lecho.
La abrió y sacó la carta que había dentro.
“Conozco la gravedad de la situación de vuestro pueblo, princesa, y en una época tan oscura como esta comienza a ser, os ofrezco mi ayuda para demostrarosque hay algo que usted puede hacer, algo que puede inclinar el destino en su beneficio. Y para demostraros mi cordura me remito a un antiguo dicho, venido del sur.
“Y la joya completa abrirá una puerta a todos los destinos y su portador, será a su vez el portador de un gran poder”
Aquí os muestro la joya incompleta, y también uno de los veinte pasos para completarla, la clave del siguiente paso es: “el inmortal que guarda la entrada a los laverintos de piedra”.
Con todo estos espero que confiéis en mi palabra, la única que podrá resolver este asunto”
Tras leer la carta, se quedó unos segundos mirando las palabras escritas en tinta negra. Después, miró el sobre, que seguía descansando junto a ella. Lo cogió con cuidado y con un lento movimiento vació el resto de su contenido sobre la cama. Cayeron dos objetos con un ruido amortiguado.
-¡Es precioso!
Uno era un collar, la cadena de plata tenía unas pequeñísimas runas talladas en cada eslabón, con una precisión tan sorprendente que parecía obra de ángeles. De la cadena colgaban veinte pequeñas piezas de oro, todas distintas, al igual que eran distintas las pequeñas piedras preciosas engarzadas en cada una. Cada pieza parecía como si quisiera abarcar algo, algo que le faltaba y la completaría…
-Esta incompleto, y son veinte las piezas incompletas….
-Quizas….
-Si, quizás sea eso a lo que se refería con completar la joya, pero….¿cual es ese paso?
-Creo que cayó algo más cuando vaciamos el sobre, no solo el collar.
Inmediatamente desvió su mirada del collar y comenzó a buscar el otro objeto. Tardó en encontrarlo, pues tenía el tamaño de un guisante. Era una minúscula perla de color azul celeste.
Un azul celeste que era exactamente igual al de uno de los zafiros engarzados en las piezas del collar. Probó suerte e intentó colocar alli la perla, automáticamente quedó allí anclada, y unas finísimas formaciones doradas la sujetaron con fuerza a la pieza, que comenzó a brillar más de lo que antes brillaba. Aquella pieza estaba ya completa.
Descubrió que el broche era muy extraño, pero no obstante si abrochó el collar, que quedó firmemente sujeto.
Con una facilidad asombrosa, un cumulo de pensamientos fluyeron hacia su mente como un torrente. Todos con un tema en común: ¿qué debia hacer?
-¡Papa no nos dejará ir nunca en busca del resto de las perlas!-decía su razón.
-¡Pero debemos hacerlo, tu has leido lo mismo que yo! Debemos ir en busca de esas perlas. Estamos viendo como nuestro pueblo cae ante los ataques de las hordas oscuras, y ahora mismo podemos resistir los ataques. Pero….¿por cuanto tiempo?
-No por mucho.
-Por eso tenemos que ir en busca de esas perlas sin su consentimiento.
-Tardariamos años en hacerlo, seguramente las perlas esten escondidas en los más inóspitos rincones de Xanter…. Ademas…necesitamos protección.
-Sabes de sobra que nosotras solas podemos vencer cualquier peligro-exclamó su corazón enchido de orgullo y una desbordante confianza en sus habilidades.
-Ya….si….claro-comentó su razón, no le gustaba nada esa postura tan orgullosa, era demasiado peligrosa y si no conseguía acallarla podrían verse envueltas en muchos problemas –pero...¿como piensas descubrir donde se encuentra?¡no tienes ni idea de quien es el inmortal que guarda la entrada a los laverintos de piedra!
-En eso tienes razón-dijo su corazón, apesumbrado-¡Odio que tengas razón!¡Le quitas así la chispa a la vida!
-Solo busco lo mejor para nosotras, no quiero que por descuidarnos y no pensar bien las cosas acabemos en un serio problema-explicó su razón con cierto aire protector.
-Entonces vamos a ver a papa y le pedimos su opinión ¿no?
-Si, pero no solo a él, tambien al consejo de los siete sabios, sabes tan bien como yo que ellos tienen casi tanto poder como papa , además seguramente sepan más sobre donde buscar la perla y sobre lo que habla la carta. Por no mencionar que ellos pueden ponerse de nuestro lado y convencer a papa para que nos deje ir en pos de la aventura.
-Si, pero conociendo a papa nunca lo haremos solas, nos buscara a alguien para que este todo el rato vigilandonos-dijo con cierta tristeza.
-Ni los heroes de las leyendas y las historias de antaño corren sus aventuras sin tener un compañero…¿Cómo ivamos a hacerlo nosotras?-preguntó su razón aunque sabía que no hayaria respuesta, su corazón entendía a su mente, aunque nunca lo llegaría a aceptar.
Casi con reticencia avandonó sus pensamientos, o mejor dicho dejó que vagaran libremente mientras ella se vestía para ir al Palacio del Sol a buscar a su padre. Escogió un vestido blanco con encajes dorados. También se trenzó el cabello y se colocó una redecilla plateada con diminutos rubíes y zafiros engarzados en la fina red de plata. Por ultimo se colocó el anillo de la realeza en su índice y salió de su casa todo lo deprisa que sus tacones y su dignidad se lo permitían. Eso si, no se olvido de coger la carta, era la única forma de demostrarle a su padre la veracidad de sus palabras.
La ciudad de Conshiral se hallaba encaramada a las laderas del macizo montañoso de Enks. Las murallas de la ciudad se enfrentaban a las Tierras sin fin, un lugar eterno y abrasador en el que la desesperación era la única compañía que podían encontrar los que se internaban en sus domínios.
Las calles de Conshiral eran empinadas y zigzagueaban entre las casas que ascendían la pendiente. Ningún conshiraliano había tenido la necesidad de construir una casa, pues ya estaban construidas cuando llegaron. Sin duda los anteriores propietarios de aquella habían sido grandes maestros en la talla de la roca, pues todas aquellas casas y calles, todo Conshiral de hecho, estaba tallado en la roca del macizo. Pero de ninguna manera la talla había sido tosca, pues la arquitectura de Conshiral se consideraba la mejor de todo Xanter. En algunos lugares las casas no eran más que una simple fachada tallada en la roca, que protegía en su interior el resto del hogar. Pero lo que sorprendía más a todos los viajeros, eran las calles. Las que se encontraban en la parte superior, se extendían como un largo balcón desde donde se podía obserbar el explendor de la ciudad. Y en estas no faltaban los arboles, que franqueaban el camino. Era casi ímposible hacer algo así con las manos, pues en toda la ciudad había innumerables ejemplos de edificios y construcciones, que desafiaban la gravedad.
Ihsa se dirigió hacia la parte más alta de la ciudad, donde no habitaba casi nadie. Por fín llegó a los jardines reales, una larga franja de vegetación, que se extendía a lo largo de la ladera y que delimitaba el lugar donde ya no era propicio vivir. Más arriba tan solo se encontraban los barracones de los halconeros y el Palacio del Sol por supuesto.
Ascendió por unas escaleras estrechas cubiertas por una galería de piedra desde donde podían verse unas vistas preciosas de toda la ciudad. Desde aquella altura hasta las Tierras sin fín parecían serenas.
El repiqueteo de sus pasos la acompañó durante el corto ascenso. Cuando salió a la amplia plaza circular que había ante el palacio, un fuerte viento la azotó. Defendiendo la entrada de palacio se encontraba la montura de su padre. Lo llamaban el Guardián Azulado por su color. Se asemejaba bastante a una larga y gruesa serpiente escamosa a la que se le hubieran colocado dos grandes alas y otro par de ellas mucho más pequeñas. Pero su cabeza no era en absoluto la de una serpiente, era más bien como la de un lagarto con dientes afiladísimos.
El Guardián Azulado se encontraba enroscado en las dos columnas centrales del pórtico, unas columnas doradas que ascendían en espiral reflejando la luz del sol. En la parte superior de las columnas, los capiteles soportaban una gran losa, sobre la que se apoyaban cuatro grandes estatuas. Eran unas réplicas idénticas del Guardián Azulado montadas por unos guerreros que aspecto fiero y desafiante, pero que a la vez tenían una postura protectora. Defendían la puerta del palacio, y retaban a cualquiera a que pusiera un pie en palacio. Estas estatuas se situaban justo encima de cada columna, como aligerando el peso que soportaban.
Bajando la mirada avanzó hacia la puerta que guardaba la magnífica criatura. No era una puerta tosca, se trataba de una puerta de gruesos maderos reforzados por anchas tiras de oro. Dentro, la atmósfera era más cálida. Toda la estancia era de marmol, pero no un marmol traido en planchas, era un marmol liso, sin ningún tipo de juntura. ¿Cómo se las hacían ingeniado para hacer eso? Apoyada en la pared de la sala circular, una gran escalera ascendía para llegar a una estancia superior, la sala de reunión, donde se encontraba su padre.
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